La polémica ha saltado a propósito de la inauguración de la nueva cárcel de Pamplona, cuando se ha contado que estaba previsto colocar televisiones individuales y de plasma en las celdas, y que el establecimiento contaría con piscina cubierta climatizada.
Al conocerse tales datos, buen número de españoles de a pie se han sentido agraviados al constatar que ellos, que no han cometido delito alguno ni están condenados, no pueden disfrutar de lujos semejantes.