El Consejo General del Poder Judicial es el máximo órgano de gobierno de los jueces. Por sus manos pasa la ordenación, el control y la regulación de la actividad judicial en toda España. Incluyendo los altos nombramientos.

No es pequeña competencia. Y con enormes consecuencias a todos los niveles, pero sobre todo para los justiciables, o sea, la generalidad de los españoles.

Así que, importa mucho que el CGPJ lo haga lo mejor posible.

Por eso, el escándalo a propósito de la acusación de un vocal, Gómez Benítez, al presidente del Consejo, Carlos Dívar, al que ha denunciado ante la Fiscalía del Estado por malversación, arroja enormes dudas sobre las capacidades del propio CGPJ.

Un asunto de ese estilo tendría que haberse abordado en el seno del propio organismo, por el sistema de pedir explicaciones y, en su caso, reprobar al presidente, si hubiera motivo; o, si no, descalificar al vocal que tomó la iniciativa. Y ya está.

Suficientemente dañado se encuentra el crédito de la justicia en este país, como para provocar espectáculos lamentables como una denuncia por malversación contra el presidente del Consejo del Poder Judicial.

Lo que está ocurriendo va dejando al CGPJ un poco más bajo aún en la consideración de la sociedad.

Porque, si el Consejo no es capaz de gobernarse a sí mismo, su propia casa, ¿cómo van a gobernar a los jueces? Terrible.

Comentarios de los lectores

  1. Marcelino

    La culpa la tienen ellos, Apezarena, y lo sabes de sobras. Si se hubieran aplicado a lo suyo, a hacer justicia y no a estas tonterías…

  2. Jesús Eder Labayru

    Creo que es evidente que el CGPJ sobra: lo único que ha hecho en los últimos tiempos es crear o magnificar problemas. O sea que sin él, todo iría igual, pero sin obstáculos suplementarios. Por cierto: los jueces son funcionarios ¿no? ¿que es eso del ‘gobierno’ de los jueces?. ¿No hay un Ministerio de justicia?
    Menos jueces en cargos representativos, en consejos, es tribunales superiores (habiendo uno Supremo)
    que nos hacen mucha falta en los juzgados y tribunales. Y como hay problemas de números, que se concedan el mínimo de excedencias voluntarias: el pais los necesita.
    Seguro que hay miles de jueces trabajando honestamente, haciendo su trabajo de forma impecable: a esos hay que apoyarlos, ahí hay que poner los medios, ahí deben estar los ‘mejores’ jueces.

  3. JP R

    Menos mal, que, aun, es posible que un miembro del Consejo Superior del Poder Judicial pueda denunciar hasta a su Presidente. Eso nos da un atisbo de esperanza en que en España se puede juzgar a “La Justicia”.

    Los problemas, serán otros. En concreto, el modo de seleccionar a los mejores profesionales, que, imprescindiblemente, sean suficientemente capaces, y personas horradas, cabales y de orden.

    Después, vendrá lo de evitar los corporativismos, positivos y negativos. Y, lo mas importante, que haya un modo de “evitar” que los jueces se puedan colocar por encima de la sociedad española, sometiéndola a una “cierta esclavitud”.

    Sobre los jueces tiene que estar la ley. Especialmente, sobre los jueces. Que, sobre los políticos, están las elecciones. Y, al resto, ya nos aplican las leyes que interpretan los jueces.

  4. Marianne

    Son las consecuencias de la LIMPIEZA DE LOS ESTABLOS DE AUGIAS que se está llevando a cabo en España, afortunadamente, ya era hora. Nos está ahogando la mugre que sale a flote por doquier, pero es inevitable, había mucha costra asfixiante. La política de silenciar y no levantar alfombras nos ha conducido donde lamentablemente estamos. Además nunca se elige al mejor, al más competente, al más honrado, se elige al más manejable, a quien haría lo que sea y como sea para acceder y conservar el puesto. Es imprescindible que retornemos a la MERITOCRACIA tan denostada y despreciada

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