24 Febrero 2012 - 1:00 am

Cuando dar noticias es casi un infierno

Esto de hacer información es muy difícil, lo confieso.

El intento, que se aplica en El Confidencial Digital, de buscar noticias, de contrastarlas adecuadamente para luego publicarlas, es poco menos que un campo de minas.

Contaré un caso de estos días, para ilustrar lo que comento. Llega la noticia de que una destacada periodista acaba de ser fichada para un importante cargo en una entidad semioficial.

Desde ECD se llamó directamente a la afectada, que negó con rotundidad cualquier verosimilitud. Lo descartó sin ningún género de dudas. Dijo que no era verdad.

Casi se había optado por desecharlo, cuando una nueva llamada telefónica, esta vez a la empresa de la susodicha, confirmó que, en efecto, acababa de ser fichada y se marchaba ya al otro trabajo. Como así ha ocurrido.

Cuando se contactó con ella, la colega podía haber optado por callar, o por responder que no tenía nada que decir, o incluso pedir que se aplazara la publicación por algún motivo. Pero lo que hizo fue decir que no había nada, que era mentira.

Aquí tenemos la costumbre de intentar llamar a las personas o instituciones afectadas. Si en alguna ocasión no lo practicamos, es porque lo hemos hecho mal.

Y nos hemos acostumbrado a que las fuentes echen balones fuera, lancen botes de humo, y en tantas ocasiones hasta nos engañen.

Pero que sea una periodista la que mienta tan descaradamente… desanima un rato.

Voy a reseñar algún caso más, de estos días. De informaciones bastante contrastadas que no hemos publicado porque los afectados las han negado. Tal cual. Tuvimos la convicción, casi la certeza, de que mentían. Pero, puesto que lo negaban todo, optamos por no publicar esas noticias. Insisto, con la convicción de que mentían.

Así que, lo dicho: informar, cuando se quiere hacer con sentido profesional, puede ser un infierno.

A pesar de lo cual, seguimos informando, que diría aquél.

Comentarios de los lectores

  1. Marcelino

    Apezarena, infierno era ir a podar con el frío que ha hecho en este mes de febrero, créame.

  2. José Apezarena

    Pues tienes razón, Marcelino.

  3. José luis del prado

    El trabajo, cualquiera que sea, es siempre difícil por eso se remunera. El arte de mentir es un vicio humano, que algunos practican con entusiasmo y arte, obteniendo beneficios económicos y poder, al que la mayoría de la veces se llega mintiendo. Por ejemplo: cualquier político, de derechas , de izquierdas o de centro, te dirá que lo suyo es vocacional y su meta servir al pueblo, si estas son las ideas fuerza de todos los políticos, ¿por qué el ciudadano paga siempre las consecuencias de sus desacuerdos? en una empresa todos suman en bien de la empresa, por qué los políticos no suman para el bien del Estado, que somos todos. Solo se ponen de acuerdo, para subirse el sueldo, las dietas y ser unos privilegiados pensionistas.

  4. JP R

    Sr. Apezarena, desde hace varios años leo diariamente ECD. Para mí, este medio, tiene gran importancia informativa, por la frecuencia con que encuentro noticias interesantes y bien tratadas. También, le digo, que, en ocasiones, quizás por la sequedad puntual de las fuentes, publican noticias que podrían carecer de interés para sus lectores, instruidos y sensatos, que a mi me parece que son. Eso no tendría la menor importancia si ocurriese en días secos de noticias, pero, hay ocasiones, que ocurre cuando el ambiente informativo esta caldeado. Pienso, que, sin dejar su línea de dar primicias con alta profesionalidad informativa, también podrían añadir asuntos que ustedes piensen que pudieran interesar y ser útiles para sus lectores.

  5. Luis Rodicio Rodicio

    En periodismo y en temas técnicos, al menos, se observa con demasiada frecuencia falta de rigor al comentar una noticia. La actitud de confirmar y precisar una noticia mediante distintas fuentes distinguen al profesional del chapucero. Una sociedad se hace grande y fuerte con buenos profesionales en todas las actividades, desde el periodista al medico pasando por el político, el personal de limpieza, la peluquera, el funcionario, el deportista, etc. etc. Por este ejemplo de profesionalidad, gracias Sr, Apezarena.

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