¿Se deben publicar fotos y vídeos de asesinatos? ¿Se debe informar sobre ETA? ¿Qué aporta un degollado en una información? ¿No da alas al terrorismo esa publicidad? ¿No alimenta toda esa sangre el fanatismo?
¿Se deben publicar fotos y vídeos de asesinatos? ¿Se debe informar sobre ETA? ¿Qué aporta un degollado en una información? ¿No da alas al terrorismo esa publicidad? ¿No alimenta toda esa sangre el fanatismo?
El actor Willy Toledo acaba de anunciar que se marcha, que deja España. Se va a vivir a Cuba a finales de mes. No está a gusto en nuestro país porque aquí –afirma- “no se dan los preceptos democráticos”.
“Va a ser el 1 de mayo más deslucido de los últimos años”. No lo digo yo. Lo dicen las propias centrales sindicales. De hecho. este entrecomillado es de un dirigente sindical preguntado por El Confidencial Digital hace unos días sobre los actos de la fiesta del trabajo.
Hay cosas difíciles de entender. La industria del cine es un clamor estos días. Se multiplican las quejas y lamentos por un sector en grave recesión y demandas de una solución desde arriba: el Estado debe ayudarnos más. No lo comprendo.
Hay silencios que lo dicen todo y palabras que no dicen nada. También en esta crisis brutal que atraviesa la Monarquía española.
Va siendo hora de que alguien le baje los humos a la súper-estupenda Alemania. Van de economía perfecta, de eficacia probada, de gestión impoluta, de impecable diligencia y se permiten dar lecciones. Pero deberían hacérselo mirar: ¿hablamos del Aeropuerto de Berlín?
No me está gustando nada (pero nada) el inusitado protagonismo que están empezando a tener algunos destacados miembros del Cuerpo Nacional de Policía. Los respeto mucho y tengo en gran aprecio su trabajo. Pero hay que tener muchísimo cuidado con esto porque se está a punto de traspasar una delicadísima línea.
Esa tosca expresión la inmortalizó hace unos meses el inefable Jordi Pujol senior, durante una entrevista con Susanna Griso en ‘Espejo Público’ al ser preguntado por el informe policial sobre unas cuentas bancarias en paraísos fiscales vinculadas al ex presidente catalán.
Libertad de expresión para todos, por supuesto. Pero, como diría María Dolores, que cada palo aguante su vela. Si Candela Peña decidió apostar por la demagogia y se atrevió a utilizar la memoria de su padre para arrearle al Gobierno Rajoy (motivos no faltan, ciertamente), lo haremos todos sin rubor.
La renuncia de Benedicto XVI a seguir como Sumo Pontífice al frente de la Iglesia Católica es un hecho extraordinario, sin apenas precedentes y rodeado de algunas incógnitas.