Toca hablar de Rajoy porque, mire usted por dónde, el presidente del Gobierno ha acudido a una rueda de prensa. Y eso es noticia.
Ha sido allí, en Moncloa, junto al primer ministro de Holanda, donde ha dicho –estrechado a preguntas por los periodistas- aquello de: “Si quieren saber pregúntenme a mí”.
Se refería al eco de voces de su Gobierno y del Partido Popular que han lanzado estos días datos contradictorios sobre la situación financiera y nuestro sistema bancario.
Rajoy ha dejado claro que es el único portavoz autorizado. Tomamos nota. Pero la cuestión, señor presidente, es que usted se deja preguntar muy poco. A usted no le gusta nada mostrarse, prefiere el perfil bajo.
Hay que ver cómo han cambiado las tornas.
Cuando Zapatero afrontaba su último año al frente del Ejecutivo y notaba que su encanto se esfumaba, que su conexión con los ciudadanos caía en picado, Rajoy recurría a los símbolos y las emociones. Una foto en la cola del paro, un traje de chef para servir en un comedor social, se mostraba como un hombre fiable, a pie de obra, sensato y razonable.
En frente, Zapatero se mostraba más sobrio. Creía que “la verdad” de las cosas se impondría, que sus buenas intenciones iban a exculpar al PSOE ante los votantes, que su optimismo inquebrantable cambiaría el propio devenir de la historia. Volvería su tradicional buena suerte, su ‘baraca’, y le sacaría del entuerto.
Ahora es al revés. Ahora es Rajoy el que se ha dejado de gestos y carantoñas. Opta por la contención y la reserva. Considera que la verdad de los hechos se impondrá por sí misma, sin que sea necesario elaborar un discurso, un relato, para que los sacrificados españoles entiendan el sentido de las privaciones que les está tocando padecer.
El resultado es que van pasando los meses y Rajoy sigue sin enamorar, los hechos apenas se entienden y los ciudadanos de a pie van sumiéndose en la perplejidad.
La única noticia positiva para el líder popular es que, entre tanto lío, el líder de la oposición tampoco cuaja. El diario El País publicará este fin de semana una encuesta de Metroscopia que confirma lo inaudito: Rubalcaba cae en valoración entre los propios votantes socialistas.
Lo nunca visto.
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Javier, en el párrafo: “Cuando Zapatero afrontaba su último año”…está muy confuso. ¿Cómo es que Rajoy recurría a los símbolos y emociones? ¿Puede estar equivocado?
Si por lo menos Rajoy dejara de teñirse el pelo de esa manera tan espantosa, a lo mejor nos parecía más normal… Digo yo…
Yo no voté al PP porque estuviera enamorado de Rajoy. Le voté porque creía que iba a hacer las cosas como yo las hubiera hecho. O por lo menos, que no iba a hacer las cosas como las había hecho el psoe. Lo cierto es que creo que me equivoqué.
Pero yo no busco enamorarme de Rajoy, lo que quiero es que me soluciones mis problemas.
Y nada, que no lo hace.
Luego pasa lo que pasa por no querer mostrarse, que uno no se entera de la realidad cotidiana. Mira que no saber que a un vermut corto se le llama “Marianito”.
Que contaba ayer Basagoiti en un programa de la etb2, la que hablan en español, que yendo de potes (de vinos, de ronda) por Bilbao con él pidió un marianito y que a Rajoy le hizo mucha gracia. Basagoiti rectificarte, lo del marianito no es algo típicamente vasco como dijiste, en muchas zonas de España también se denomina así al vermú corto.
Y como dice Infierno no es que tenga que enamorarnos aunque sí que nos sentimos un poco atraídos por su programa cuando le votamos y lo que ahora ocurre es que estamos sufriendo un desengaño y lo peor puede ser que nos desilusionemos del todo y ya se sabe, como decía la copla aquella: cigarro que se te apague no lo vuelvas a encender y al hombre que ya has querido no lo vuelvas a querer por muy bueno que haya sido.
Hay que reconocer que somos unos cagaprisas… ¿que hay de lo mío?.. ¿Esto no está arreglado ya?.
Si con un puñetazo en la mesa se arregla todo…. Yo no le voté para que en cinco meses no lo tuviera todo arreglado. Yo quiero que se arregle ya. Yo quiero que se”entrullen a todos”, ya No importa que no haya leyes… se hacen. No importa que no tengan efectos retroactivos… se aplican…
Vam0s…. la Improvisacion y la dictadura en estado sumo…….NO TENEMOS ARREGLO
Logramos la cuadratura del círculo. Estamos verdes en pensamiento político y caemos maduros del árbol de la política, aburridos por lo político y los políticos.
Para colmo, parece que tenemos un Presidente con complejo de viejo, y, de feo. Si, no es así, que no hay porque, debe ser que se lo hacer creer sus asesores.
Un comentarista anterior, pregunta, el porque de que Rajoy se tinte el pelo. Yo, añadiría, que “lo hace mal”, que se nota mucho el tinte. Le da aspecto avejentado y rancio, cosas que, el, no es. Un hombre tiene su edad, que es la suya, la que tiene que tener.
Si no quere parecer tan “desarrapado”, pues, que se recorte la barba, que eso si envejece y ensucia el aspecto de un hombre.
Lo que no tiene arreglo, y cada día se pone peor, es la imagen de Rodrigo Rato. Menos mal que no es el Presidente. Alguien se empeño en ponerlo bien, y por un tiempo lo consiguieron. Pero, lo falso no permanece.
En Rato, de lo que es publico, fallo con su familia, en la economía con Aznar, con el FMI, y ahora con Caja Madrid, en donde aparece ahora el acuerdo rastrero que firmo con los sindicatos. Acuerdo indigno para los firmantes, y perjudicial para los trabajadores. Lo que es la vida, y los sindicatos fardando.
Como vemos, es posible crea una buena imagen, que en el caso de Mariano Rajoy puede perdurar, porque no hay falsedades, ni intenciones torcidas, ni líos familiares. Solo hay que mostrarlo como es. Lo acabaremos queriendo.
sR. fUMERO, NO MEZCLE “EL AMOR CON EL TRABAJO”
Yo quiero que trabaje y que acierte en su trabajo aunque nadie se enamore de el. Para eso tiene a su familia.
La verdad es que Rajoy no enamora a nadie, pero tampoco trabaja, al menos como lo hago yo, una señora de la limpieza, un ingeniero, un carnicero o un conductor de autobuses: no es capaz de producir nada. Por el contrario, si tenemos que medir su improductivo trabajo por sus resultados, estos saltan a la vista, no hay discusión: prima de riesgo a 500, más paro que con los socialistos, más gente comiendo en Caritas, subidas de impuestos, bajadas de recaudación consiguientes, alta mentira en sus discursos y en los de los otros miembros del gobierno, ocultación de datos, protección y rescate de bancos en quiebra a coste del contribuyente… etc. .etc. etc. NO ENCUENTRO DIFERENCIA CON ZPARO.
“Si quieren saber pregúntenme a mí”. Ya… y por eso es De Guindos el que sale a dar la cara cuando llega el momento del rescate (“ayuda financiera” en politiqués)
Zombie Rajoy, ya está muerto y aún no lo sabe.
El problema es que quienes lo vamos a sufrir de verdad somos los españolitos de a pie y no él.