3 Mayo 2012 - 1:00 am

Los sindicatos y los zánganos

Me recordaba el otro día un amigo el curioso devenir de los zánganos de una colmena. Ya saben: las abejas macho de la colonia que no recolectan néctar ni polen porque su exclusivo cometido consiste en fertilizar a la reina.

Son incapaces de alimentarse por sí mismos: dependen de sus hermanas las abejas, que los mantienen para asegurar la continuidad de la colmena.

La vida de los zánganos transcurre así, plácidamente, sin apenas sacrificios ni graves contratiempos… hasta que un día llega el horror. Esta vida de bienestar y molicie sólo se ve alterada en un caso: cuando comienza a escasear la comida.

En el otoño, cuando se empieza a registrar escasez de polen, las abejas entienden que se encuentran en situación de emergencia y no dudan un instante. Los zánganos son aguijoneados o expulsados del panal sin que les tiemble el pulso. Lastran a la comunidad y se trata de sobrevivir.

Sí. En efecto. Mi amigo me hablaba de los sindicatos.

Yo no soy partidario de generalizar. Ni propongo la erradicación total de la clase sindical, como he dicho en alguna otra ocasión.

Creo que hay excelentes sindicalistas y que este colectivo ha jugado un papel relevante en la sociedad española. De hecho, es muy probable que aún tengan un hueco en nuestra historia.

Lo que sí percibo es que el actual planteamiento no sirve: se ha quedado anticuado. El bochornoso seguidismo político al que hemos asistido en los últimos años los ha alejado de la ciudadanía que ahora los percibe como la ‘longa manus’ de una parte del hemiciclo.

Las subvenciones y las ayudas públicas de las que viven han puesto las bases de su propia corrupción. Hasta el punto de que en algunas empresas públicas han levantado auténticos reinos de taifas. Ahí dentro perviven verdaderos intocables, capaces de dejarse la vida únicamente por la defensa de sus prebendas.

Todo esto resulta especialmente sangrante ahora, cuando más duramente sufren las familias españolas el rigor de la crisis económica.

En pleno tsunami financiero, quizás haya llegado el momento de mirar a la madre naturaleza y aprender. Que cada palo aguante su vela. Que se financien con las cuotas de sus afiliados.

Los sindicatos eficaces, diligentes y sensatos saldrán adelante, sin duda. Porque los trabajadores los necesitan, ahora más que nunca. A los que viven del cuento, como los zánganos, quizás les espere –eso sí- el rigor del frío y la soledad.

Más en twitter: @javierfumero

Comentarios de los lectores

  1. paco

    nos hemos dado una infraestructura que no podemos pagar ni de lejos. A todos nos gustaría vivir en Puerta Hierro, con 5 de servicio, dos choferes y tres jardineros, pero como no podemos pagarlo pues no lo tenemos. Aqui decidimos como buenos nuevos ricos darnos esa infraestructura y ahora no tenemos ni para encender la caldera, y encima para decidir que suprimimos tienen que votar el chofer, el jardinero y el de servicio, y claro como van a decir ellos que se quitan el puesto de trabajo, a seguir para alante como sea, el problema es que el como sea tendra que ser imprimir billetes, porque no nos presta nadie, y encima nos comen los intereses de tantos años viviendo por encima de nuestras posibilidades.

  2. Infierno de Cobardes

    Estos sindicatos “de clase” están condenados porque no defienden a los trabajadores. Se limitan a ser los mamporreros del Psoe y de IU. Y por eso su poder de convocatoria en huelgas y manifestaciones disminuye a pasos de gigante. Me atrevería a decir que solo acuden sus liberados.

    A los trabajadores nos defienden mejor los sindicatos sectoriales. No cobran nada mas que de los afiliados.

  3. Amando

    El sindicalismo libre es una de las patas del Estado Democrático de Derecho, no existe país libre y democrático sin sindicatos libres. Cualquier organización social que, naturalmente, tenga interés social debe estar apoyada por el Estado, así las ONGs, organizaciones deportivas, organizaciones religiosas, organizaciones políticas, etc. tienen apoyo económico del Estado porque forman la estructura del propio Estado. Atacar esa estructura es atacar al propio Estado Democrático de Derecho, criticarlo para mejorarlo es un servicio al Estado. Los sindicatos no son zánganos ni Esperanzaguirre es la reina, cada uno tiene una función social que debe ser respetada, no hacerlo favorece las tendencias absolutistas.

  4. Marcelino

    Javier, el sindicalismo es bueno, siempre y cuando sus miembros se dediquen a lo suyo: trabajar y defender a los trabajadores, no lo que hacen Méndez y Tojo, preocupados únicamente por vivir sin dar un palo al agua. Ése es el verdadero problema de los actuales sindicatos.

  5. vicente oltra

    Efectivamente UGT y CCO, o lease los Toxozes y los Mendezes que como chupopteros de la mamandurria viven del cuento mil o 340.000 mil. Son muchos zánganos, que cobran por no hacer nada. Nada útil, por supuesto.

  6. Don Bernadino

    Amando, ¿eres consciente de que opiniones sensatas, moderadas y documentadas como la tuya, no tienen aceptación en este blog ni en este confidencial? Aquí se lleva otra cosa.

  7. JP R

    Los zánganos al menos aseguran la continuidad de la colmena, pero los sindicalistas no aseguran la continuidad de la empresa que les da trabajo. Lo único que realmente aseguran es su propia continuidad sindical, y si procede el partido de izquierdas del que proceden. Esta por ver que los sindicatos españoles hayan servido para algo antes de la transición. En lo referente al trabajo y el bienestar del trabajador nada de nada, hacia mucho mas la magistratura de trabajo y cualquiera de los otros resortes del Estado.

  8. Jftammes

    Ya va siendo hora de que se critique tanto lo que existe y se haga algo por defender la existencia de los sindicatos. Es evidente que los conservadores han creado sindicatos alineados con el Estado y son peor ejemplo que los de clase. Es parte de la tradición liberal, no de la neoconservadora, reclamar una sociedad abierta y con instituciones que nos defiendan de los poderes del estado y las mafias que viven de su calor. Me parece que es un hecho recordar y volver a relanzar las iniciativas católicas en se sentido es penoso ver una adulación tan sistemática de poderes que no la necesitan. Los sindicatos son mas necesarios que los partidos y por ahí se ha de comenzar la reflexión.
    Desde mi iPad

  9. josé luis del prado

    Pues comparto su opinión y los sindicatos deberían ser libres e independientes , financiándose de las cotas que percibieran de sus afiliados, pero igualmente la OCDE, los partidos políticos, y las instituciones religiosas. Además los bancos tendrían que devolver los créditos, al mismo interés que han obtenido comprando deuda española.

  10. COHERENTE de acuerdo

    Tambien opino que vivan de sus cuotas, paguen sus impuestos y los liberados que sean los minimos, es decir, uno por provincia, por ejemplo.
    Lo de los Bancos no tiene nombre van a la subasta del BCE a por dinero al 1% y lo colocan en Deuda de España al 5% o mas y en los “patrioticos” de Cataluña, al 4,75% y un 3% de comision de colocacion.
    Y autonomos y pequeñas empresas cerrando, por falta de financiacion. “Es de juzgado de Guardia”

  11. ANTONIO BERMEJO

    Tu opinion es muy sesgada-

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