No me resisto a contarlo pese a que no tiene casi ni el carácter de pequeña anécdota. Así que allá va.
El otro día debía acudir a una concurrida zona de Madrid, en coche. Llevaba dando vueltas cierto tiempo a la caza de un aparcamiento cuando lo vi.
No me resisto a contarlo pese a que no tiene casi ni el carácter de pequeña anécdota. Así que allá va.
El otro día debía acudir a una concurrida zona de Madrid, en coche. Llevaba dando vueltas cierto tiempo a la caza de un aparcamiento cuando lo vi.
Lo admito. No esperaba esta reacción por parte de Amaiur.
Las declaraciones realizadas la semana pasada por María Dolores de Cospedal, asegurando que el PP no iba a recibir en Madrid a los miembros de la coalición abertzale, tampoco me gustaron.
No se van. Ni el uno, ni el otro.
Vladímir Putin fue elegido este domingo, por unanimidad, candidato a la presidencia por el partido oficialista Rusia Unida, que –según las crónicas de agencias- aclamó y ovacionó a su líder en un congreso que hizo recordar los tiempos de la desaparecida Unión Soviética.
Carme Chacón se presenta. Dará la batalla. Rubalcaba va a tener más complicado salirse con la suya, como pretendía, y ser elegido por aclamación como líder (más o menos provisional) del nuevo PSOE.
No aguanta más. Personas de su entorno reconocen que al presidente de Bankia se le acaba la paciencia frente a las reiteradas preguntas sobre su posible inclusión en un gobierno liderado por Mariano Rajoy.
España ha pasado página este domingo. Es cierto. Pero nos va a costar mucho tiempo digerir lo que ha sucedido en nuestro país estos últimos años. El transcurrir de los meses va a permitir enjuiciar, desde una mejor perspectiva, lo que nos ha pasado. Y algunas conclusiones van a ser especialmente sangrantes.
Hay dos datos relevantes que me han llamado especialmente la atención de las elecciones generales celebradas el pasado domingo.
Ya lo advertían los gurús de la opinión pública: esa imagen mortecina, gris, sin alharacas, de Mariano Rajoy podía serle –en las actuales circunstancias- más una ventaja que un lastre.
Me acaban de relatar un sucedido bastante ilustrativo.
De un tiempo a esta parte no dejo de escuchar la misma cantinela: “Yo estoy a la espera de un puestito”. “Sí, creo que me tocará algo”.